DANIEL BINELLI - EL FUEYE DE QUILMES

El eximio bandoneonista hace alrededor de 50 años recorre el mundo deleitando a miles de espectadores que lo reconocen y admiran como un virtuoso, sostiene que cada vez que toca en algún lugar del mundo, el bandoneón lo transporta a su querida Quilmes. A su infancia en el barrio La Colonia, de Quilmes Oeste, a los tiempos en la Escuela Primaria N° 17 cuando su padre le regaló su primer bandoneón y descubrió que lo suyo era la música para comenzar a tocar en orquestas y clubes del barrio. La adolescencia en la Escuela Normal donde transcurrieron los años de su secundaria, los partidos en la cancha de Quilmes cuando era toda de tablones, y los sábados a la noche en Elsieland.
Entró a la música por la puerta grande, integrando la orquesta de Osvaldo Pugliese, con la que en su carácter de bandoneonista y arreglador recorrió Latinoamérica, Europa, Estados Unidos y Japón. Ástor Piazzolla, a quien admiraba desde que a sus 14 años, lo convocó en 1989 especialmente para integrar su Sexteto Nuevo Tango, con quien recorrió América y Europa. Acompañó a la cantante italiana Milva interpretando obras de Piazzolla, para citar algunos de sus logros. Pero los triunfos en el exterior no lo alejaron de su país y cuando puede vuelve, como en 2018 cuando en el Centro Cultural Kirchner estrenó su obra Ciudad caliente, junto a la Orquesta Nacional de Música Juan De Dios Filiberto, que festejaba sus 70 años de vida. Y tampoco de sus afectos quilmeños. No olvida a la ciudad que le vio dar sus primeros pasos, mientras añora una tarde al sol en la ribera de la Avenida Cervantes tomando mate con su familia, la pizza y empanadas de El Rosal, que compraba con su padre y ahora con sus nietos cuando viene de visita; o la tertulia con los amigos de toda la vida en el bar de Pellegrini y Andrés Baranda, donde se lo suele ver –cuando está en el país–. Amigos, como lo fue Aldo Severi, a quien inmortalizó en un tango.

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